El gobierno iraní, por su parte, ha organizado contramarchas y afirma estar librando "una guerra contra terroristas".
En este contexto, el presidente de EE.
UU., Donald Trump, ha endurecido su postura, afirmando que las autoridades iraníes han cruzado una "línea roja" con la represión. Trump declaró que su ejército está "analizando muy seriamente" una respuesta y que baraja "opciones muy sólidas", sin descartar una intervención militar. "Les atacaremos con una fuerza que nunca antes han visto", aseveró.
Adicionalmente, anunció un arancel del 25 % para cualquier país que haga negocios con Irán, aumentando la presión económica. En un giro inesperado, Trump también afirmó que el régimen iraní "llamó" a Washington con la intención de negociar. La Embajada virtual de Estados Unidos en Irán ha instado a sus ciudadanos a "abandonar el país ahora", reflejando la gravedad de la situación.
La comunidad internacional observa con preocupación, temiendo que cualquier acción militar pueda desestabilizar aún más el Medio Oriente.













