La violencia actual es cada vez más estructural y está mayoritariamente ligada al crimen organizado.
Según las cifras, el 75 % de los casos, es decir, tres de cada cuatro homicidios, están relacionados con la delincuencia común, grupos armados ilegales y estructuras criminales. Un dato alarmante es el crecimiento del sicariato en un 40 % entre 2015 y 2024, una modalidad directamente asociada a las disputas por rentas criminales como el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión. La alta tasa de impunidad, que podría superar el 90 %, agrava el problema, ya que no se logra detener ni judicializar a la mayoría de los responsables. Para enfrentar este desafío, los expertos proponen un plan de diez puntos que incluye mejorar la coordinación entre autoridades nacionales y locales, aumentar la capacidad de investigación de la Policía y la Fiscalía, perseguir sistemáticamente a los sicarios, fortalecer la intervención integral del Estado en los territorios más afectados y recuperar la inteligencia estratégica para combatir a las organizaciones criminales transnacionales.











