Piden, piden y piden y ni siquiera le aprueban la ley de financiamiento”. Esta crisis se agrava con el aumento de las tutelas por servicios de salud, que crecieron un 34,10 % en 2024 según la Defensoría del Pueblo, y el incremento de las quejas ante la Supersalud. La Procuraduría también ha advertido sobre el deterioro financiero de las EPS intervenidas, como la Nueva EPS, que presenta un patrimonio negativo de -$4,4 billones. Todo esto ocurre mientras la reforma a la salud propuesta por el Gobierno fue archivada en el Congreso, dejando al sistema en un laberinto sin soluciones claras a corto plazo.