En Aguachica, donde un ataque con drones y explosivos contra una base militar dejó siete soldados muertos y más de 30 heridos, el presidente señaló “la ausencia de guardia en la estación ubicada sobre la Ruta del Sol II, justo frente a la base”. En Buenos Aires, Cauca, donde un hostigamiento de nueve horas destruyó la estación de Policía, la Alcaldía y el Banco Agrario, Petro advirtió que no se contó con los anillos de seguridad militar necesarios para proteger las instalaciones. Como respuesta, el ministro del Interior, Armando Benedetti, anunció que se duplicará el pie de fuerza en Catatumbo y Cauca. Además, confirmó una de las medidas más polémicas: el regreso de la fumigación con glifosato en cultivos de coca donde los grupos armados obliguen a la población a sembrar.

Esta decisión marca un giro en la política antidrogas del Gobierno. La crisis también llevó a la Procuraduría a convocar una mesa de alto nivel en Santander de Quilichao para elaborar un plan de acción que garantice la seguridad y el acceso a servicios públicos, como la energía, en los municipios afectados.