Esto permite al gobierno estadounidense imponer sanciones financieras más severas, congelar activos bajo su jurisdicción y perseguir a cualquier persona o entidad que brinde apoyo material al grupo.
El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó al Clan del Golfo como "una de las organizaciones criminales más violentas y poderosas de Colombia", financiada principalmente por el narcotráfico. "Estados Unidos utilizará todas las herramientas disponibles para proteger nuestros intereses de seguridad nacional y negar financiación y recursos a los narcoterroristas", afirmó Rubio.
La decisión llega en un momento delicado, ya que el Clan del Golfo mantiene contactos con el gobierno colombiano en el marco de la política de "paz total". Recientemente, las partes acordaron en Doha, Qatar, la creación de zonas temporales para la "reubicación progresiva" de combatientes y la suspensión de órdenes de captura, incluidas las con fines de extradición. Analistas como Javier Garay, de la Universidad Externado, señalan que esta designación prohíbe al gobierno de EE.
UU. negociar con el grupo y limita la cooperación con quienes sí lo hagan, como el gobierno colombiano.
Además, la medida podría ser utilizada para justificar no solo sanciones financieras, sino también operaciones militares directas, en línea con la narrativa de Washington de combatir amenazas a su seguridad nacional.











