La agencia Fitch Ratings degradó la calificación crediticia soberana de Colombia de ‘BB+’ a ‘BB’ con perspectiva estable, una decisión que profundiza la preocupación sobre la salud fiscal del país. La medida eleva la presión sobre el Gobierno, que reaccionó anunciando posibles recortes drásticos en la inversión si no se declara una emergencia económica. La decisión de Fitch, comunicada el 16 de diciembre, se fundamenta en la persistencia de altos déficits fiscales que, según la agencia, provocarán un aumento continuo de la deuda pública a mediano plazo, divergiendo de la mediana de países con calificaciones similares. Fitch proyecta un déficit del Gobierno Central del 6,5 % del PIB para 2025 y advierte que la rigidez del gasto y la falta de un ancla fiscal creíble dificultarán la consolidación después de las elecciones de 2026. Esta acción se alinea con las rebajas previas de S&P y Moody's, consolidando la percepción de riesgo en los mercados. El banco de inversión Goldman Sachs advirtió que, tras esta rebaja, es más probable un nuevo recorte que una mejora, alejando al país del grado de inversión. Según Goldman Sachs, aunque la perspectiva de Fitch es "estable", la barrera para un retorno a "negativa" es baja debido al limitado margen para una mejora fiscal antes de 2027 y la "reticencia del Ejecutivo a frenar el gasto". La reacción del presidente Gustavo Petro fue contundente.
A través de sus redes sociales, culpó al Congreso por el problema fiscal y planteó un dilema: declarar una emergencia económica o realizar un recorte presupuestal que afectaría principalmente a la inversión en infraestructura. "El recorte por orden constitucional no es de deuda pública, tampoco del gasto social (...) solo queda la inversión y la inversión son fundamentalmente contratos de carreteras", escribió el mandatario.
Expertos como Luis Fernando Mejía, director saliente de Fedesarrollo, han advertido que la situación actual no justifica una emergencia económica y que tal medida generaría mayor incertidumbre e inestabilidad.
En resumenLa rebaja de calificación de Fitch refleja un deterioro fiscal estructural que genera preocupación en los mercados financieros. La respuesta del presidente Petro, amenazando con recortes en obras de infraestructura a menos que se declare una emergencia económica, intensifica la tensión política y crea incertidumbre sobre la futura gestión fiscal y la inversión en el país.