Tras la votación, el Gobierno reaccionó con dureza. El Ministerio de Salud afirmó que la decisión “blindó el negocio de la salud”, mientras que el ministro del Interior, Armando Benedetti, calificó la actuación de los congresistas como “baja, cochina y rastrera”, acusándolos de esperar hasta el último día de sesiones para impedir que la reforma pudiera ser revivida en plenaria. Sin embargo, el senador Fabián Díaz (Alianza Verde) presentó inmediatamente un recurso de apelación, el mismo mecanismo que meses atrás permitió rescatar la reforma laboral. Ahora, el futuro de la iniciativa dependerá de la plenaria del Senado, que deberá decidir en marzo de 2026 si acepta la apelación y envía el proyecto a otra comisión o si ratifica su archivo definitivo, lo que representaría una contundente derrota política para el Ejecutivo.