El presidente Gustavo Petro anunció un giro en su postura frente al escándalo de los 'archivos de Calarcá', al ordenar un examen de informática forense a los chats y dispositivos que presuntamente vinculan a altos funcionarios de su gobierno con disidencias de las FARC. Esta decisión contrasta con sus declaraciones iniciales, en las que calificó la investigación de Noticias Caracol como "falsa" y atribuyó la filtración a un supuesto plan de la CIA para desestabilizar su gobierno. Durante el Consejo de Ministros, Petro afirmó tener "muchas dudas" sobre el material revelado y solicitó que la Fiscalía General de la Nación certifique la autenticidad de las comunicaciones antes de tomar cualquier medida. "Con ese aval forense tomaré la decisión, no antes, porque debo procurar que la verdad sea la que guíe mis decisiones", declaró el mandatario. La investigación periodística señala al general Juan Miguel Huertas, comandante del Comando de Personal del Ejército, y a Wilmar Mejía, director de Inteligencia de la DNI, como presuntos enlaces con la estructura de alias 'Calarcá'.
Mejía, en entrevistas radiales, negó rotundamente las acusaciones, afirmando no conocer al jefe disidente y calificando el escándalo como un ataque sistemático contra el gobierno.
Mientras tanto, la Procuraduría evalúa la suspensión provisional de ambos funcionarios. El escándalo ha escalado a nivel legislativo, donde el Senado aprobó con 45 votos un debate de control político para que el ministro de Defensa y los directores de la DNI y la UNP respondan por las graves acusaciones. La Fiscalía, por su parte, ya abrió una investigación formal y reconoció que la información contenida en los dispositivos incautados es de "la mayor gravedad".
En resumenTras calificar las revelaciones como falsas, el presidente Gustavo Petro ordenó un examen forense a los chats que vinculan al general Juan Miguel Huertas y al director de la DNI, Wilmar Mejía, con disidencias de las FARC. El mandatario afirmó que solo tomará decisiones con base en la validación técnica de la Fiscalía, mientras el Senado citó a un debate de control político y la Procuraduría evalúa suspender a los funcionarios.