El Gobierno de Colombia ha formalizado la adquisición de 17 aeronaves de combate Saab JAS-39 Gripen, en una operación valorada en 16,5 billones de pesos que representa la inversión en defensa más grande de la historia reciente del país. Este acuerdo, firmado por el presidente Gustavo Petro en Cali, busca modernizar la flota de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) y reemplazar los antiguos aviones Kfir de origen israelí. La negociación, cerrada con la empresa sueca Saab por un valor de 3.100 millones de euros, se concretó tras obtener una reducción del 9% sobre el precio inicial, lo que permitió adquirir una aeronave adicional a las 16 previstas originalmente. El presidente Petro justificó la compra como un movimiento estratégico para la soberanía nacional, afirmando: “Le entregó a la Fuerza Aeroespacial Colombiana, FAC, a través del contrato con SAAB del reino de Suecia, 17 aviones nuevos de superioridad aérea GRIPEN. Se trata de un arma disuasoria para alcanzar la paz”. El cronograma de entregas se extenderá de manera gradual entre 2028 y 2032, con un esquema de pagos que se prolongará hasta ese último año, comprometiendo a futuros gobiernos.
El contrato no solo incluye las aeronaves, sino también armamento, soporte logístico, mantenimiento y la adecuación de infraestructura.
Además, se pactaron mecanismos de compensación (offset) que contemplan transferencia tecnológica para desarrollar la industria aeronáutica local e inversiones sociales en regiones vulnerables, como paneles solares y plantas de agua potable. La decisión de optar por los cazas suecos, en detrimento de los F-16 estadounidenses, ha sido interpretada como una señal de diversificación en la tradicional dependencia militar de Washington, aunque componentes clave del Gripen, como el motor, son de origen estadounidense y su electrónica está vinculada a una filial de una empresa israelí.
En resumenLa compra de los 17 aviones Gripen marca un hito en la modernización de la defensa aérea de Colombia, reemplazando la obsoleta flota Kfir con una inversión de 16,5 billones de pesos. El acuerdo con la sueca Saab incluye transferencia tecnológica y compensaciones sociales, y representa un giro estratégico en las alianzas militares del país, aunque su financiación se extenderá por casi una década.