Tras la consulta interna del Pacto Histórico, ha estallado una fuerte tensión por la definición de quién encabezará la lista cerrada al Senado para 2026. La controversia enfrenta a la exministra Carolina Corcho y a la senadora María José Pizarro, ambas reclamando la primera posición con base en acuerdos previos aparentemente contradictorios. El conflicto surge de una doble promesa dentro de la coalición. Por un lado, según un acuerdo firmado el 19 de julio, se había establecido que quien quedara en segundo lugar en la consulta presidencial —en este caso, Carolina Corcho con más de 660.000 votos— encabezaría la lista al Senado. Corcho defendió este punto, afirmando que "la cabeza de la lista debe ser respaldada por votos". Sin embargo, al mismo tiempo, a María José Pizarro se le habría ofrecido la misma posición a cambio de que declinara su aspiración presidencial para apoyar a Iván Cepeda. Pizarro ratificó su aspiración a liderar la bancada, publicando en su cuenta de X que los acuerdos "no pueden ser modificados arbitrariamente".
El exsenador Gustavo Bolívar describió la situación como un "tremendo dilema (Chicharrón)", reconociendo la validez de ambos argumentos.
Bolívar señaló que, si bien los votos de Corcho podrían "jalonar más curules", romper el compromiso con Pizarro podría generar una "nueva fractura interna". Esta disputa podría derivar en reclamos ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) si no se llega a un consenso, poniendo a prueba la cohesión de la coalición de gobierno.
En resumenLa definición de la cabeza de lista al Senado ha generado una crisis en el Pacto Histórico, con Carolina Corcho y María José Pizarro reclamando la posición basadas en acuerdos diferentes. La resolución de este "chicharrón", como lo calificó Gustavo Bolívar, será crucial para evitar fracturas internas y posibles impugnaciones legales de cara a las elecciones de 2026.