El Gobierno Nacional expidió el Decreto 1072 de 2025 para estabilizar las tarifas de energía, obligando a las generadoras hidroeléctricas a vender al menos el 95% de su producción mediante contratos a largo plazo. La medida ha sido calificada por la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) como una “intervención desproporcionada” que pone en riesgo la sostenibilidad y la libre competencia en el mercado eléctrico colombiano. El Ministerio de Minas y Energía, encabezado por Edwin Palma, argumenta que la intervención es necesaria para proteger a los usuarios, especialmente a los de estratos vulnerables, de la volatilidad de los precios en la bolsa de energía, que tienden a dispararse en épocas de escasez hídrica como el fenómeno de El Niño.
Según Palma, “el Estado no puede ser un observador imparcial.
Debemos proteger a los débiles”.
Sin embargo, Acolgen y las empresas del sector advierten que la norma atenta contra la libertad de empresa, genera un trato desigual al no aplicar a otras tecnologías como la solar o la eólica, y crea una alta incertidumbre regulatoria que podría frenar la inversión en nuevos proyectos. El gremio sostiene que la obligación es “técnicamente imposible” de cumplir debido a la imprevisibilidad de la hidrología y que neutraliza el papel de la bolsa de energía, diseñada precisamente para gestionar esa variabilidad. A pesar de las críticas y la solicitud de suspender el decreto, el ministro Palma ha ratificado que la medida se mantendrá y que el diálogo con el sector debe partir de propuestas concretas.
En resumenEl Gobierno de Gustavo Petro implementó un decreto que obliga a las generadoras hidroeléctricas a usar contratos a largo plazo para estabilizar las tarifas de energía. La medida fue rechazada por el sector energético, que advierte sobre riesgos para la estabilidad del mercado y la inversión, mientras el Ministerio de Minas la defiende como una acción necesaria para proteger a los consumidores.